Copa Federación

Copa de Oro A: Breve análisis del EGB – Alianza por la Categoría 2000

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Asistimos al partido de la categoría 2000 entre Esther Grande de Bentín y Alianza Lima por la Copa de Oro A, y realizamos un breve análisis sobre el juego y aquello que lo rodea. Algunos apuntes de una mañana de fútbol en el Centro de Alto Rendimiento EGB, que tuvo al local como ganador por 5 goles a 3 en la Sub-17.

¿Falta “intensidad”?

Si creemos que el problema del fútbol peruano pasa fundamentalmente por la falta de “garra”, “corazón” o “intensidad”, seguro nos equivocamos. Los invitamos a asistir a algún partido de Copa Federación, en cualquiera de las divisiones y categorías, para ver que la dureza y el ímpetu del juego son altos y sorprendentes. El día domingo 21 de agosto estuvimos en el EGB – Alianza de la categoría 2000 y corroboramos esto, aunque vislumbramos también otros factores de la problemática del fútbol peruano.

Que a las divididas se entra con todo es un hecho. Más bien, reducir al coraje los problemas de nuestro fútbol deja de lado otros factores relevantes en la formación de futbolistas. El ritmo de estos partidos puede llegar a ser caótico y a veces deja poco espacio para realizar buenas salidas desde abajo, armar jugadas de pases precisos en ataque o apoyarse en un compañero con un envío hacia atrás. Quizás sea más necesario hablar de inteligencia para jugar o de comprender el juego en el análisis que hagamos de nuestro fútbol de menores.

La cancha de EGB

El día domingo confirmamos, también, la veracidad de ese dicho que sostiene que la cancha de Bentín es “come-piernas”. A los visitantes les suele costar más de la cuenta mantener el ritmo en los segundos tiempos, y EGB hace valer su condición de local para inclinar el juego a favor en los minutos finales. Los equipos requieren de una excelente preparación física y mental integrada al entrenamiento técnico-táctico para ser capaces de sostener las arremetidas de uno de los mejores equipos de la Copa FPF.

Buenos rendimientos

En el segundo tiempo, Piero Vivanco acertó al menos diez pases precisos y peligrosos del centro del campo hacia las bandas. Generalmente, asistió al veloz e incisivo Mauricio Matzuda, que por derecha hizo mucho daño en la defensa blanquiazul. Matzuda, a pesar de su tranco corto, es muy explosivo y sabe resolver en el uno contra uno de maneras impredecibles. Vivanco, por su parte, tiene movimientos que podrían pasar por lentos en medio del ritmo frenético y un tanto caótico de los partidos, pero es más bien preciso como pocos en ataque y realizó acertadamente el rol de segundo delantero, recogiéndose para organizar el juego en ataque de EGB. Este último anotó, además, un golazo tras excelente control de pecho y remate cruzado.

Comportamiento de los padres

Es lamentable y muy recurrente observar a padres que han normalizado la agresión verbal hacia los árbitros. Si bien es importante y necesario que el comisario del encuentro actúe para tratar de evitar esto, creemos que por tratarse de fútbol formativo debe buscar hacerlo desde un enfoque preventivo y reflexivo, y no simplemente punitivo. En caso se generen estas intervenciones que son sin duda violentas, consideramos que es clave advertir desde un inicio a los padres involucrados sobre la posibilidad de parar el partido –llamándolos a la reflexión de lo que están haciendo– antes de simplemente pararlo.

Además, creemos que el problema de las intervenciones verbales violentas no pasa tanto por la elección de alguna palabra en particular que deba ser censurada, sino por el sentido pernicioso de lo que se dice desde el borde del campo. La cultura de la queja que existe entre los espectadores, la despersonalización de la figura de árbitro y la difusión de la responsabilidad por estar inmerso en un grupo de gente son problemas que atender en el fútbol de menores.

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