Análisis

¿Subir de categoría a un futbolista? Flow, sesgo de edad relativa e identificación del talento

68948

Escrito por: Martín Salinas Cisneros, @amrtinaslinas

 

¿Es recomendable subir de categoría a un niño o adolescente que tiene un rendimiento sobresaliente en la Copa Federación? ¿Cómo manejarlo? ¿Qué es el sesgo de edad relativa y cuál su implicancia en la identificación de talentos? A continuación, abrimos el debate, incorporando además el concepto de flow que revisamos la semana pasada.

Desafío vs. habilidad percibida

En un post de la semana pasada expusimos el concepto de flow para referirnos al estado mental en el que una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta. Esto sucede cuando hay un balance entre los retos o desafíos en el medio ambiente y las habilidades percibidas por uno mismo. Cuando los retos son mayores que en promedio y cuando las habilidades percibidas por uno mismo son también mayores que en promedio, nos encontramos en estado de flow.

Flow: deferentes estados según el nivel de desafío y el nivel de habilidad percibido. / enriquecetupsicologia.com

Desde esta perspectiva, dado que el mayor disfrute ocurre cuando se da una “experiencia de flow”, podemos señalar que los niños futbolistas deben estar permanentemente expuestos a situaciones desafiantes para sus habilidades. Asimismo, esta teoría sostiene que el mayor aprendizaje ocurre cuando los retos llegan a ser ligeramente mayores que la percepción de habilidad. Es decir, cuando se está en una estado de arousal, también llamado estado de activación, alerta, excitación o incitación, y que podemos identificar en el gráfico anterior.

¿Subir de categoría a un niño?

Es fundamental construir un ambiente educativo y deportivo que favorezca tanto el aprendizaje como el disfrute por la actividad misma. Si sabemos que esto ocurre cuando hay un balance entre desafíos y habilidades, nos preguntamos si es recomendable promover de categoría a un niño o adolescente que tiene un rendimiento destacado por sobre el resto de sus compañeros.

Viéndolo desde la perspectiva del flow, el niño o adolescente que sube de categoría probablemente experimentará mayores retos, más acordes a sus habilidades, lo que lo potenciará en su desarrollo como futbolista. No solo significaría para él vivir experiencias de mayor aprendizaje sino también de mayor disfrute. Si bien el cambio de categoría no tiene que hacerse como algo fijo e inamovible, sí consideramos que es importante que los jugadores encuentren en el medio en que se desenvuelven exigencias de acuerdo a su nivel. Esto, en muchos casos, significará que los chicos sobresalientes jueguen con equipos mayores.

Los jugadores que “suben” de categoría se potencian con los mayores y más experimentados, mientras que estos también se benefician en la interacción, al servir como andamiaje educativo para los más jóvenes. Asimismo, es probable que en términos madurativos, los que suben de categoría sean más similares a los de una o dos categorías mayores, al tener los propios chicos ritmos distintos de maduración.

Por último, si el chico ha nacido en los primeros meses del año, será positivo que no solamente juegue con aquellos nacidos los siguientes diez u once meses a partir de él, sino también con los nacidos diez u once meses antes que él. En edades de Copa Federación (13 a 18 años), las diferencias madurativas de meses pueden ser ciertamente significativas, lo que vemos en el llamado “sesgo de edad relativa”.

Sesgo de edad relativa

En el deporte, el “sesgo de edad relativa” se usa para describir que la participación es más alta entre quienes nacieron en los primeros meses del periodo de selección (y, correspondientemente, más baja entre los que nacieron en los últimos meses del periodo) que en una esperada distribución equilibrada de nacimientos por mes. La diferencia de maduración puede ser extrema en edades tempranas (un niño de 6 años nacido en enero puede ser 17% mayor que uno nacido en diciembre del mismo año) y causa una brecha de rendimiento que persiste en el tiempo.

Veamos los siguientes gráficos que ilustran el fenómeno antes descrito:

La distribución de nacimientos por mes de la población en general. Los meses con menos días tienen menor número de nacimientos.

La distribución de nacimientos por mes de futbolistas involucrados en competiciones de menores organizadas por la UEFA en la temporada 2010-2011.

Identificación de talentos

El “sesgo de edad relativa” persiste a través de los años puesto que los niños mayores dentro del mismo año calendario tienen una ventaja madurativa (cognitiva, física, coordinativa, etc.) y son más fáciles de identificar como potenciales futbolistas. Además, al destacarse por sobre el resto, reciben la mejor retroalimentación de parte de los entrenadores y es sobre ellos que se generan las expectativas más altas. Por ende, en términos estadísticos, haber nacido en enero o febrero o haberlo hecho en noviembre o diciembre es un factor relevante en la carrera de los futbolistas.

Al momento de identificar a niños futbolistas talentosos es necesario tomar en cuenta que seguramente se destacarán más sobre el resto aquellos nacidos en los primeros meses del calendario. La identificación de talentos (que sin duda es solo una pequeña parte de la formación) deberá tener en cuenta este sesgo, para no dejar de mirar a aquellos futbolistas con una desventaja madurativa que es meramente relativa al mes en que nació.

El Southampton FC de Inglaterra, que se destaca por su desarrollo del talento, organizó hace un año el primer campeonato de menores por edad biológica y estado madurativo (en lugar de edad cronológica, como suele hacerse). Aprovechando el desarrollo de las ciencias del deporte, se buscó visibilizar a los niños que tienen una maduración más tardía y a los que tienen una desventaja relativa por el mes en el que nacieron. Asimismo, se buscó identificar a los aprendices de largo aliento. De esta manera, se busca generar nuevas herramientas para que los entrenadores puedan medir de formas más objetivas el estado de los futbolistas que dirigen.

“Quemar etapas”

También existen argumentos en contra de promover futbolistas a categorías mayores. Principalmente, estos tienen que ver con que las personas, dependiendo de su edad, se encuentran en diferentes etapas del desarrollo humano, más allá de sus habilidades como futbolistas. Por ello, hay quienes sostienen que deben vivir y hablar cosas distintas, de acuerdo a su edad. Habría que cuestionar, en este punto, si es más adecuado referirnos a la edad cronológica o a la edad biológica.

Consideramos pertinente discutir también si es que es algo intrínsecamente malo juntar en un equipo a adolescentes mayores con adolescentes menores. Que sean distintos en términos madurativos no significa inmediatamente que sea malo que establezcan una relación social como miembros de un mismo equipo. El entrenador tendría que ser cuidadoso y estar atento, sin duda, pero nos preguntamos si juntarlos llega a ser algo perjudicial por sí mismo.

La necesidad de “quemar etapas” parece ser más bien, ya alcanzado cierto nivel de desarrollo, una frase hecha. Habría que evaluar si se están aprovechando dichas etapas, en lugar de estarlas quemando. Creemos, en todo caso, que se trata de un tema complejo y aún por desengranar, sobre el cual se pueden desprender múltiples posturas y argumentos, más allá de los presentados en este artículo.

Aquí, a través de una muy breve revisión teórica, pretendemos simplemente abrir el debate para seguir profundizando sobre la promoción de jóvenes de divisiones menores. Seguramente de qué etapa de divisiones menores estemos hablando será un factor determinante para argumentar a favor o en contra, y cada caso en particular tendrá sus propias variables a considerar. Creemos, finalmente, que este tipo de debates son necesarios para la progresión del fútbol formativo en nuestro país, que merece mayor contacto con la ciencia, la psicología y la educación.

SUBIR