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Arsène Wenger y la promoción de jóvenes futbolistas como política de club

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Frente al rumor de su partida tras 20 años al mando del club, elegimos repasar brevemente el legado de Arsène Wenger, entrenador reconocido por identificar a jóvenes talentos y desarrollar un sistema de formación de futbolistas en el Arsenal de Inglaterra. ¿Una historia que tambalea por falta de resultados?

¿Cuál es el verdadero legado de Wenger?

Los mejores entrenadores potencian a sus futbolistas individualmente y desarrollan una idea de juego colectivo que perdura en el tiempo. Vieira, Overmars, Anelka, Petit, Bergkamp, Henry, Pirès, Ljungberg, Kanu, Van Persie, Fabregas, Nasri, Ramsey y muchos jugadores más sin duda ofrecen evidencia empírica de lo primero. Lo segundo está impreso en los veinte años que tiene Arsène Wenger al mando del Arsenal de Inglaterra.

Capaz de sostener un proyecto de fútbol acorde a una política económica conservadora en comparación con otros equipos ingleses, Wenger ha sido catalogado de múltiples maneras. Aquí, elegimos resaltar su convicción por darles oportunidad a los jugadores jóvenes y por generar una identidad de juego que el club ha asumido como propia y que es precisamente la que ha llevado al equipo londinense a la competencia internacional de más alto nivel en todas las temporadas desde que el entrenador ha estado en el banquillo.

Thierry Henry es el ícono de The Invincibles de la temporada 2003-04 (Foto: AFP/Getty Images).

Qué dicen sus números en el Arsenal

En su primera temporada completa en Highbury, el estratega francés lideró al Arsenal a ganar el doblete Premier-FA Cup. Asimismo, entre los entrenadores con mayor tiempo de servicio en la Premier League, solamente Ferguson tiene un mejor porcentaje de victorias que Wenger. Su punto de mayor rendimiento llegó en la temporada 2003-04, cuando obtuvieron la Premier de manera invicta. En cuanto a la regularidad del equipo, en sus veinte años al mando, el Arsenal ha terminado siempre entre los cuatro primeros lugares de la liga inglesa. Si bien estas cifras dicen algo sustancialmente positivo del entrenador, su impacto en el Arsenal va más allá de los números.

Antes identificado como “Boring Arsenal” (“Arsenal aburrido”) por el estilo que desarrolló, Wenger mismo reconoce en el cambio de identidad del equipo uno de sus mayores legados. El Arsenal de Arsène, con todos sus altibajos y con una diferencia marcada de éxitos entre la primera y la segunda década, es uno de los mejores equipos que una generación de aficionados de fútbol en el mundo ha podido ver. Así como era imposible hablar del juego del Arsenal y no referirse a Herbert Chapman, ahora no se puede hacerlo sin mencionar al profesor de Estrasburgo.

Formación y espíritu de club

La apuesta por los jóvenes es parte de la esencia de Arsène Wenger. Para definirlo seguramente no bastarán estas líneas, pero seguramente es necesario referirnos al buen ojo del entrenador para contratar a prospectos de futbolistas top, así como a su capacidad para aportar a su desarrollo como tales. Wenger generó en el Arsenal, a través de promover a jóvenes futbolistas, un espíritu de club que crecía como un conjunto pero que no pudo mantenerse en el tiempo.

La época económicamente más conservadora del equipo, tras la mudanza al Emirates Stadium en 2006, coincidió con la llegada a otros clubes de multimillonarios que transformaron la escena del fútbol actual. El cierre del caño se enfrentó al derroche de rivales vecinos, lo que significó un cambio brusco en las expectativas de los Gunners. El proyecto sufriría su golpe más duro con la partida de muchos jugadores emblemáticos a lugares más acaudalados y poderosos. La apuesta por los jóvenes, al carecer de continuidad, obligaba al francés a pensar: ¿cómo pretender ser un “equipo grande” cuando se fuga el talento?

Un análisis que solo tome en cuenta los títulos conseguidos y el declive de cara a su segunda mitad a cargo del equipo ciertamente será incompleto. Hombre de inteligencia aguda y con una confianza en los demás que lo distingue, Wenger alguna vez sostuvo que “si un jugador quiere irse, es tiempo de dejarlo ir”. Un entrenador preocupado por sus jugadores y su desarrollo personal es sin duda un entrenador que nos obliga a cuestionarnos si hay algo más aparte de una etiqueta de campeón.

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