Temporada 2017

Planificar una temporada más allá del resultado deportivo

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Te traemos algunos apuntes generales sobre cómo los clubes de fútbol pueden afrontar el comienzo de una nueva temporada. A continuación, una muy breve reflexión sobre en qué consisten la evaluación deportiva de inicio de año, el establecimiento de metas según su tipo y la calendarización y programación de actividades como parte del plan anual de trabajo.

Evaluación deportiva

En un inicio, es necesario realizar una evaluación deportiva de entrada. Esta, de acuerdo a los recursos con los que se cuenten, deberá ser lo más completa posible. Es decir, que incluya e integre la dimensión física, técnica, táctica y psicológica. Para ello, quienes realizan la evaluación deportiva en un club (generalmente el Jefe o Director de la Unidad Técnica y sus colaboradores) pueden valerse de distintas fuentes de información, como los jugadores del equipo, los miembros del cuerpo técnico y la propia modalidad deportiva que se practica, en este caso el fútbol; es fundamental que quienes realicen esta evaluación tengan un conocimiento profundo del juego y de sus facetas físicas, psicológicas, técnicas y tácticas.

Para realizar la evaluación de entrada, el recojo de información de dichas fuentes debe valerse de: la observación sistemática, las entrevistas con los distintos agentes que participan en el club y los tests o pruebas. En primer lugar, la observación de los entrenamientos y los partidos precompetitivos, así como la revisión de videos de la temporada anterior, es una herramienta clave para obtener datos o estadísticas sobre las dimensiones deportivas que mencionamos. La observación deberá ser complementada con análisis de dichos datos, complejizando de esta manera la mirada inicial que tenemos del equipo. En segundo lugar, las entrevistas (estructuradas, semi-estructuradas o libres, así como individuales o colectivas) serán otro medio importante de aproximación a los jugadores y miembros del cuerpo técnico. Finalmente, las pruebas o tests también son una herramienta para obtener un alcance preciso del estado en que se encuentra el equipo y sus individualidades. Estas pueden ser pruebas que ya existen para las áreas deportivas, así como podrán crearse nuevos instrumentos de medición.

Con todo esto se podrá obtener una mirada completa de los recursos humanos con los que contamos para la temporada que se avecina, la que se deberá conjugar con la disponibilidad de recursos económicos.

En el Real Madrid, por ejemplo, el actual entrenador Zinedine Zidane realizó una evaluación de entrada a su arribo, la que le permitió conocer el estado de su equipo y sus jugadores. Con ella, programó una minipretemporada de más de cinco semanas para la que ya se habían identificado las necesidades de fortalecer el aspecto físico, incidir en la intensidad del trabajo con balón y aportar al dinamismo y disfrute de una etapa que suele asociarse a lo monótono y aburrido. De esta manera, con la evaluación de entrada pudo dar paso al establecimiento de metas, que va más allá de “obtener el título” y que veremos a continuación, así como a la programación de actividades específicas.

Establecimiento de metas

“Fijar un objetivo es identificar lo que se desea conseguir o llevar a cabo, lo que se intentará lograr, el motivo por el que se realizará una acción y se persistirá en ella.” (Psicología de la Actividad Física y del Deporte, Joaquín Dosil Díaz).

El establecimiento de metas u objetivos es una manera efectiva de contribuir a enfocar, activar, dirigir y sostener la conducta deportiva. Es el condicionante principal de la motivación del deportista. Por ende, es importante que a inicios de año, los equipos –jugadores, cuerpo técnico y directivos– se reúnan para establecer las metas. La idea es que a medida que se lleve a cabo la temporada haya momentos para evaluar el desarrollo deportivo del equipo en función de los objetivos planteados, verificar en qué medida se están alcanzando, brindar retroalimentación relevante sobre desempeño, avances y dificultades y regular la dinámica entrenador-jugador. La evaluación es parte de todo el proceso de trabajo, y no debe reducirse a la evaluación deportiva de entrada (a la que nos referimos en el apartado anterior).

Dosil añade: “Establecer objetivos en la planificación de la temporada y antes, durante y después de los entrenamientos y de las competiciones se considera esencial para regular la motivación e influir positivamente en otras variables: concentración, ansiedad/estrés, autoconfianza o cohesión de grupo.”

Es necesario que las metas planteadas incluyan metas de rendimiento y metas de proceso o realización, y no solo metas de resultado. ¿A qué nos referimos?:

  • Las metas u objetivos de resultado se refieren al planteamiento de un objetivo final: el resultado deportivo que se pretende alcanzar. El objetivo de resultado de un equipo normalmente es ganar un título, obtener una medalla, mantenerse en una categoría o lograr un triunfo importante. Apreciamos que este tipo de metas no dependen únicamente del equipo o de sus deportistas, sino también de los adversarios.
  • Las metas de rendimiento son objetivos que se plantea el deportista y que podrá conseguir por sí mismo independientemente de los rivales y del equipo. Suelen ser flexibles y tienen un alto grado de control por parte del sujeto.
  • Las metas de proceso o realización se centran en lo que hace el deportista para conseguir su objetivo de resultado o de rendimiento, es decir, los comportamientos y pensamientos que son adecuados durante el proceso y que le llevarán a la consecución de su meta.

Para poner un ejemplo volvamos al caso del Real Madrid. Zidane se encomendó a Bernardo Requena y Hamidou Msaidie, sus hombres clave en la preparación y cuidado del plantel, para una misión de fortalecimiento físico: planificaron un programa enfocado a mejorar la velocidad y la potencia en los primeros metros de los jugadores (con un plan específico para cada uno). Para ello, utilizaron la ya conocida Run Rocket (máquina en la que los jugadores trabajan el arranque con un peso de 25 kilos). Vemos que se trata de una meta de rendimiento perfectamente especificada, identificable, medible y que puede conseguirse por los deportistas por sí mismos independientemente de los rivales y del equipo.

Asimismo, para dicha meta de rendimiento debieron identificarse ciertas metas de proceso o realización. Es decir, aquellos comportamientos de los deportistas y entrenadores que la harían realidad. Para mejorar la velocidad y potencia en los primeros metros se deberá, por ejemplo, entrenar todos los días y adherirse al plan competitivo, o más específicamente, aumentar el trabajo de potencia con la Run Rocket y fijar una serie de repeticiones con el peso de 25 kilos. Solo de esta manera, desmenuzada y claramente diferenciada, estaremos ejerciendo, uno, control sobre el establecimiento de metas como recurso motivacional y, dos, el conocimiento apropiado para dar solidez a la motivación de los deportistas.

Para Zidane y sus colaboradores, la Run Rocket es una herramienta importante en la preparación del futbolista. / run-rocket.com.

Calendarización y programación de actividades

Una vez planteados los objetivos generales y específicos diferenciados según su tipo, se deben aterrizar al terreno concreto de las actividades deportivas que se desarrollarán para buscar conseguirlos, e insertar estas actividades en un calendario de trabajo. Los entrenamientos, competencias y otras actividades –colectivas e individuales– deben llevar a la práctica o a lo tangible lo plasmado en el espacio de lo posible.

Un calendario de la temporada que incluya los días de entrenamiento, con sus horarios y sus estructuras, así como los días de competencia y otras actividades es el último momento de la planificación. En paralelo, algunas de estas actividades empezarán a desarrollarse y el calendario o programación de actividades será un medio y un material de monitoreo fundamental.

De esta manera, estaremos cerrando el proceso de planificación respondiendo a las interrogantes claves: ¿Qué se quiere lograr? ¿Cómo se va a lograr? ¿Cómo verificar que se ha logrado? Si bien una buena planificación anual de trabajo no garantiza que se obtengan resultados deportivos, pues el triunfo o la derrota dependen de múltiples otros factores, esta sí contribuye a que se realice un buen trabajo, a que se aprenda y se mejore en el transcurso del año y a que se asuma el control de aquellas variables sobre las que sí podemos ejercer nuestras capacidades.

 

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