Fútbol chino

Fichajes millonarios y ¿desarrollo del talento?

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Una mirada crítica al sorprendente mercado del fútbol profesional chino y a su política paralela de formación de menores. Una inversión millonaria en educación futbolística… pero, ¿se trata solo de eso?

 

El negocio del fútbol chino

El fútbol profesional de China no solo ha incorporado a jugadores de renombre por cifras exorbitantes, como en el caso reciente de Carlos Tévez, sino que también se ha hecho de grandes entrenadores: Marcello Lippi, Andre Villas-Boas, Manuel Pellegrini, Sven-Goran Eriksson y Luiz Felipe Scolari son algunos de los directores técnicos que ejercen su labor en el gigante asiático.

Al cuestionamiento inicial de que la apuesta millonaria que están haciendo por la Superliga de China carecía de sostenibilidad, los gestores del fútbol chino han respondido incorporando entrenadores de talla mundial y desarrollando paralelamente un proyecto multimillonario de formación de menores. Se supone que los entrenadores, más que los jugadores, son quienes crean escuela y su intervención en el fútbol chino está pensada para que tenga un impacto de largo aliento.

Asimismo, el plan de menores de China, del que se ha escrito y hablado mucho en las últimas semanas, implica un esfuerzo descomunal. Impulsados por el presidente chino Xi Jinping, están determinados a sobreponerse a décadas de bajos rendimientos y convertirse en una superpotencia futbolística. El plan oficial promete la implementación de 20,000 academias, piedra angular de las ambiciones de un país que hoy se ubica fuera de las 80 mejores selecciones del mundo y que pretende clasificar e incluso ganar el Mundial de Fútbol, torneo al que solo ha accedido en una oportunidad (Corea-Japón 2002).

“El plan oficial promete la implementación de 20,000 academias, piedra angular de las ambiciones de un país que hoy se ubica fuera de las 80 mejores selecciones del mundo.”

Las instalaciones de China ya incluyen la Escuela de Fútbol del Guangzhou Evergrande, la más grande del mundo con más de 2,000 alumnos. A nivel nacional, la presunción es que el entrenamiento de millones de niños  en el pase, control y remate del balón seguro dará a los mejores del mundo. Incluso, el fútbol ha pasado a ser parte del currículo escolar y todos los colegios hacen fútbol durante una hora al día.

A pesar de todo ello, hay quienes creen que este modelo de academias es fundamentalmente defectuoso, y aún permanece la duda sobre la sostenibilidad y el efecto a largo plazo de esta gigantesca inversión. Incluso, esta duda la manifiestan desde adentro los propios colaboradores del plan… ¿a qué se debe?

Hacia una cultura de fútbol

“Puedes contratar a los mejores entrenadores y a los mejores jugadores, pero no puedes contratar a los padres o a la cultura de fútbol que necesitas para tener éxito”, señala Tom Byer, especialista en desarrollo de futbolistas que el fútbol de China ha incorporado a sus filas. Y tiene razón: existe algo más grande y más complejo que lo que se pueda generar de un día para otro con los mejores entrenadores, la mejor infraestructura e incluso los mejores programas de entrenamiento. Se trata de construir una cultura de fútbol en la vida de los niños, en la que ellos jueguen y disfruten en los entrenamientos pero también, y sobre todo, fuera de ellos, en la casa y en el espacio público. Así es como el amor como el juego se construye progresivamente y el talento se desarrolla.

Byer, autor del libro Soccer Starts at Home (El fútbol empieza en casa), conoce de cerca la realidad del fútbol asiático y ha trabajado en el desarrollo de futbolistas en Japón desde mediados de los noventas. Ahora es asesor técnico principal del programa de fútbol chino, puesto en práctica en el país en 2009 pero revalorizado a partir del nombramiento de Xi Jinping como presidente a fines de 2012. Xi es un conocido fanático del deporte rey. / SCMP Pictures.

El juego espontáneo en la casa, la calle, la pista o el descampado y la interacción temprana con el balón, el juego y los adversarios son tan relevantes como el desarrollo estructurado que pueda darse en cualquier academia. ¿Contratar a los mejores entrenadores e implementar los mejores métodos de entrenamiento? No es suficiente. La cultura que se necesita para el desarrollo de futbolistas, entre la que se encuentran los padres de familia, no existe de la noche a la mañana. Países como Brasil y Argentina, fuentes inagotables de gran talento internacional, han construido una cultura centenaria de fútbol sumamente rica, en la que no solo se juega y muy bien, sino que el fútbol es parte importante del sentido de identidad de sus ciudadanos.

Inversión inteligente

Con tanto dinero en movimiento, es sumamente relevante saber en qué y cómo invertir. Li Ming, entrenador del equipo juvenil de China en el último campeonato asiático Sub-19, mantiene cierto escepticismo: “Para el fútbol chino y para el juego profesional, necesitamos pensar sobre el futuro. No podemos decir que solo tomará uno o dos años. Espero que el entusiasmo por invertir atraiga a más personas al fútbol en China. Podemos ver mucho sucediendo en un período corto de tiempo, pero necesitamos ver un desarrollo de largo plazo. Necesitamos invertir en canchas, en educación de entrenadores y desarrollar nuestro propio estilo de juego. Un estilo táctico que se adapte a los jugadores chinos.”

El anuncio de la llegada de Manuel Pellegrini al Hebei Fortune, club de fútbol profesional ubicado en Qinhuangdao, Hebei, China. Desde 2016 compite en la Superliga de China, máxima categoría nacional. / Internet.

Si bien Li Ming reconoce el potencial del mercado del fútbol de China, más aún si el gobierno le está prestando mayor atención, él explica: “La gente no está pensando en el fútbol de China. Tenemos que pensar en cómo invertir el dinero de una manera inteligente y en cuál es el plan para promover eficazmente el desarrollo del fútbol chino. Eso es lo que deberíamos estar pensando.” Por el contrario, mucha de la inversión en el fútbol chino es vista como una manera potencialmente lucrativa de ganar el favoritismo del presidente Xi.

“Tom Byer, especialista en desarrollo de futbolistas, señala que se puede contratar a los mejores entrenadores y a los mejores jugadores, pero no se puede contratar a los padres o a la cultura de fútbol que necesitas para tener éxito.”

Mientras el mercado chino tiene una aproximación multifacética al fenómeno deportivo, existe cierto riesgo de que el énfasis no se ubique donde probablemente Byer y Li coinciden en que deba estar. Byer adopta una postura aún más marcada: “Puedes gastar millones de dólares para traer a todos los entrenadores que quieras, y nada va a pasar. Es como estar en una rueda sin fin… El fútbol empieza en casa. (…) Tiene poco que ver con la formación o el coaching y todo con la cultura. Se trata de aprovechar el potencial de los 100 millones de niños chinos menores de seis años. El fútbol comienza en casa y tiene que ser aprendido en casa.” Educar a los padres de niños futbolistas y asegurarse de que promuevan la creación de un ambiente de aprendizaje adecuado es uno de retos más importantes que un entrenador de menores debe emprender.

Países como Estados Unidos, Australia o India han hecho inversiones millonarias pero sus centros han producido muy pocos jugadores top. Están las academias, los entrenadores, los clubes profesionales, pero ¿dónde están los jugadores? Resumiendo: el argumento de Byer es que aprender a jugar es tan complejo que debe ser aprendido desde una edad muy temprana (2 años aproximadamente), como sucede en países en los que el fútbol es parte fundamental de la socialización del niño. Muchas de las grandes estrellas del fútbol mundial aprendieron a jugar en sus casas o en la calle y recibieron escaso entrenamiento cuando eran niños. Sudamérica es un claro ejemplo de este suceso.

Finalmente, Byer añade una reflexión que se nos hace muy familiar: “La realidad es que si Sir Alex Ferguson, Arsène Wenger y Pep Guardiola vinieran como entrenadores, no podrían hacer nada porque no tienen el universo de jugadores. Y esto comienza en el fútbol de base (grassroots).”

El desarrollo requiere de un buen trabajo. Y también de tiempo. China tiene un conjunto de jugadores de élite todavía muy pequeño, por lo que la afirmación de que serán pronto una potencia futbolera habría que tomarla con cautela. Eventualmente sabremos si China se convierte en un referente de fútbol. Hoy, nos quedan la curiosidad, las interrogantes y la mirada atenta a lo que vaya sucediendo al otro lado del mundo. ¿Qué será del fútbol chino de acá a 20 años? / www.espnfc.com.

 

Fuentes

The National

ESPN FC

South China Morning Post

 

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